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viernes, 19 de octubre de 2012

La iluminación eficiente, clave para la reducción de gastos


Noticias como la reciente decisión, tomada en octubre por parte del grupo de supermercados Dia, de invertir once millones de euros en la sustitución de los tubos fluorescentes de iluminación de sus tiendas por tubos LED en España y Portugal, son cada vez más frecuentes. El grupo va a instalar durante la primera mitad del año próximo unos 350.000 tubos LED en más de 1.500 supermercados del mercado español y 300 de Portugal. La compañía estima que este proyecto permitirá reducir las emisiones de CO2 en 20.800 toneladas, y producirá obtener ahorros en energía por un valor superior a los siete millones de euros anuales. Unas previsiones que animan a plantearse ampliar la iniciativa a los mercados francés y brasileño en los próximos meses.

Este ejemplo, con ser muy importante, ya que se trata de una de las operaciones privadas más voluminosas del sector, es sólo un detalle si se tiene en cuenta el enorme recorrido de ahorro mediante la eficiencia energética que queda por hacer en el Estado a través de las administraciones públicas. El ámbito municipal es el gran nicho para este mercado, en un país con más de 8.000 municipios y más de 8 millones de luminarias. 

El papel de las empresas de 
Servicios Energéticos
También es fundamental en el cambio de paradigma el papel que tienen que desarrollar las empresas de servicios energéticos, mediante la mejora de la eficiencia energética en las instalaciones del cliente asumiendo ciertos riesgos al garantizar los resultados y basando el pago de los servicios prestados en la obtención de los ahorros energéticos.

Este nicho de mercado tiene como principal argumento de venta el ofrecerse al cliente como interlocutor único, ante las empresas de consultoría e ingeniería, de suministros energéticos, proveedores y fabricantes, financiación y subvenciones, e instaladores y además hacerlo bajo garantía.
Estas empresa desarrollan su tarea siguiendo un protocolo en cuatro fases: pre auditoría, estudio energético de detalle, concurso de eficiencia o negociación de contrato, e implantación y seguimiento.  Las Administraciones públicas pueden contratar estos servicios mediante un contrato mixto de suministro y servicio, o mediante un contrato de colaboración publico privado.

También se está ofreciendo a los municipios la posibilidad de contratación de servicios energéticos de alumbrado público. Para ello es necesario aflorar todos los costes soportados para operar las instalaciones de alumbrado público. Pero muchos municipios desconocen , o en algunos casos intentan esconder sus verdaderos costes de mantenimiento, lo que dificulta la negociación y frena este sector. Las empresas de servicios energéticos rechazan también municipios con deudas, y en los que sea necesario nuevos puntos o realizar obra civil.

La revolución LED
Todo este proceso tiene como base la revolución tecnológica de los LED. Según un estudio del Departamento de Energía de Estados Unidos, nos encontramos en pleno momento de expansión. Este estudio considera que el crecimiento de su eficacia y aceptación se va a producir en tres fases. La primera fase (años 2004-20010) es un período de pruebas, la segunda (entre 2010 y 2017 aproximadamente) es la de un rápido desarrollo con tecnológico con una continua reducción de consumo de energía, y finalmente (entre 2017 y 2020) se entrará en una fase de madurez, en la que los avances serán más espaciados y los consumos de energía seguirán creciendo pero de forma más moderada. 

Paralelamente a estas mejoras, se prevé una reducción sostenida de los costes de fabricación. Por cada euro necesario para la fabricación en 2009 se necesitan algo más de 60 céntimos en 2012, y para 2020 se prevé que sólo sean necesarios un poco más de 20 céntimos. Es decir, una reducción de costes del 80% en una década, que anuncia una competencia extraordinariamente activa en un mercado en el que la demanda crecerá también masivamente animado por las reducciones de precios, sumado al aumento del coste de la energía.   
  
A este crecimiento está contribuyendo el apoyo público mediante subvenciones públicas a la iluminación eficiente, que apoya la compra tanto a particulares como a empresas, que ya existen y van a mantenerse. Ya que existe la coincidencia entre industria y poderes públicos en el objetivo del ahorro energético. 

La conocida Directiva 2006/32/CE sobre la eficiencia del uso final de la energía y los servicios energéticos fija un objetivo mínimo orientativo de ahorro energético del 9% en 2016 y establece, en su artículo 14, la obligatoriedad para los Estados miembros de presentar a la Comisión Europea un segundo Plan de Acción nacional (National Energy Efficiency Action Plan, NEEAP) donde se fijen las actuaciones y mecanismos para conseguir los objetivos fijados. Por otra parte, el Consejo Europeo de 17 de junio de 2010 ha fijado como objetivo para 2020 ahorrar un 20% de su consumo de energía primaria.         

El consumo energético en pueblos y ciudades. 
El número de luminarias del ámbito municipal se traduce en unos gastos en electricidad y mantenimiento superiores a los 1.200 millones de euros al año sin considerar el coste de las obras de ampliación / renovación desarrolladas por municipios, diputaciones, mancomunidades, etc.
Este alumbrado público absorbe entre el 40% y el 60% de todo el consumo eléctrico de los municipios, a los que se añade el gasto en mantenimiento en reposición, que se estima en un 31% del gasto en alumbrado público. Este segundo coste se iguala al del consumo en un número importante de ayuntamientos, que no tienen instrumentos para reducir esta partida.

Cada año, los municipios españoles se enfrentan a un consumo y coste por habitante de energía, de entre 150 y 200 kWh, y entre 40 y 120 euros.   

Nuestros ayuntamientos se enfrentan al excesivo del coste del elevado consumo y el mantenimiento, y tienen en las novedades del mercado la oportunidad de lograr ahorros sustanciales. Se trata de una auténtica revolución en el mercado, que comprende todos los componentes de la instalación de alumbrado público. Las fuentes de luz se sustituyen por halogenuros metálicos y LED, el equipamiento auxiliar pasa a ser balasto electrónico, y driver o dispositivo de control electrónico (LED), y los millones de luminarias de tipo esférico, farol villa, decorativo, proyector, y vial, se sustituyen por LED. De igual manera los centros de mando en poste, o mural pasan a ser autoportantes, los sistemas de accionamiento abandonan el reloj analógico y la fotocélula por el reloj astronómico, y la regulación del nivel luminoso ya no depende del apagado de circuitos sino de equipamiento de doble nivel, balasto electrónico de potencia regulable, y estabilizadores-reductores de flujo. Además aparece con fuerza el nuevo segmento de la telegestión a nivel de centro de mando, y de control punto a punto. 

Pocos mercados pueden disfrutar de unas perspectivas de cambio y crecimiento como estas, y los fabricantes están posicionándose para capitalizar esta oportunidad. Por ejemplo Philips, que ha adquirido recientemente el grupo español de iluminación Indal para fortalecer la posición de Philips en los mercados de Europa y Latinoamérica, y  potenciar su crecimiento en alumbrado profesional, especialmente en el ámbito del LED. Según ha declarado Ignacio Ayerdi, presidente de Philips Ibérica, “la iluminación es, en la coyuntura actual, la gran oportunidad de las ciudades. Proporciona ahorros que no sólo permiten financiar la propia renovación tecnológica, sino que liberan recursos en el corto, medio y largo plazo al generar ahorros reales en potencia y consumo energéticos y mantenimiento de hasta un 80%”.